El juego es una actividad mental y física que favorece el
desarrollo de los niños de una manera integral y con armonía. Jugar le ofrecerá
a los niños miles de posibilidades para lograr su desarrollo como investigar,
crear, divertirse, descubrir, fantasear o ilusionarse. Gracias a estas acciones
el niño logra entrar en contacto con el mundo de manera satisfactoria
Hoy en
día el juego en la escuela es determinante ya que
contribuye al desarrollo intelectual, emocional y físico de los niños.
Desarrollo intelectual: la
actividad mental que se produce mediante el juego es continua, por eso el juego
implicar creatividad, imaginación y exploración. El niño crea cosas e
inventa soluciones a los problemas que se plantean a través del juego. Además
el pequeño aprende a centrar su atención en lo que hace, a memorizar y a
razonar entre otras.
Desarrollo emocional: con el
juego en la escuela se dan situaciones en las que el niño aprende a controlar
sus sentimientos y a resolver sus problemas emocionales.
Desarrollo físico: el niño
mediante el juego corre, salta, trepa, sube y baja. Gracias a esto aprende a
controlar su propio cuerpo y a coordinar sus movimientos. En definitiva, el
juego ayuda a que se dé un progreso óptimo en estas tres áreas del desarrollo
fundamentales para que el pequeño se convierta en un ser social y encuentre su
lugar en el mundo.
Desarrollo social: con la incorporación que se da del niño al grupo gracias al desarrollo en
las otras áreas, se facilita la relación y la cooperación del pequeño con
sus iguales y sus figuras de autoridad. Gracias a ello, mediante el juego
se desarrolla y perfecciona el lenguaje. Además, los juegos en grupo en los que
se asumen roles determinados y se imitan a los adultos (juego simbólico) ayudan
al aprendizaje de comportamientos, de normas y hábitos sociales importantes
para el futuro.